jueves, 5 de marzo de 2015

Nonen






Los vigilantes no son del todo humanos, nacieron como tales, pero al infringir las normas, sus órganos fueron sustituyéndose por piezas robotizadas y programadas según las exigencias del gobierno. Ellos obedecen al programa, y no permiten que nadie se salte las normas ni el esquema establecido. A la primera falta, y sin un juicio previo, cualquiera de los habitantes de Silopos puede ser condenado a convertirse en un nonen: un humano con maquinaria robótica.

La ley de Rados establece que al ladrón le sustituirán las manos por otras mecanizadas, al curioso serán los ojos, el que difiera con el gobierno verá su cerebro reprogramado con múltiples chips, y así con todas las partes del cuerpo imaginables.

Los vigilantes son nonen con más de un 75% de su cuerpo robotizado, sólo les queda de humano su aspecto exterior, por dentro son máquinas de precisión preparadas para obedecer.

Las granjas de humanos son el único sitio donde está permitida la procreación. Fuera de ellas, sólo los miembros del gobierno y la familia real pueden permitirse tener hijos. Para el resto resulta imposible, las mujeres son esterilizadas al llegar su tercera menstruación, exceptuando a las elegidas para criadoras.